Hace tres años, un estudio realizado en animales y publicado en el Journal of Toxicology and Environmental Health, descubrió los siguientes problemas relacionados con la ingesta de sucralosa:
- Reducción en un 50% de las bacterias intestinales beneficiosas
- Aumento del pH intestinal
- Aumento del peso corporal
- Absorción por células grasas
- Consecuencias en los niveles de P-glicoproteínas (P-gp) de manera significativa, de forma que los medicamentos podrían no ser absorbidos.
Además, nunca se ha probado que la sucralosa sea segura para el consumo humano, únicamente se realizaron y publicaron dos pruebas en humanos sobre la sucralosa antes de que la FDA (la institución encargada de la seguridad alimentaria en EEUU) la aprobara para el consumo humano. Estas dos pruebas solamente incluyeron un total de 36 personas. Y peor aún, la prueba más larga duró sólo cuatro días, y fue exclusivamente para analizar la sucralosa en relación con las caries dentales y no con la tolerancia humana. En cuanto a la determinación del consumo de sucralosa en el cuerpo humano, solo se estudió a ocho hombres. De acuerdo con ese estudio en particular, la FDA permitió que los resultados fueran generalizados como representativos y considerados como “seguros” en toda la población humana. Este es un error potencialmente devastador, ya que algunos grupos son más susceptibles que otros a los efectos adversos, como lo son los niños, las personas de la tercera edad y los enfermos crónicos.
En resumen, otro edulcorante artificial más cuyo consumo desaconsejamos totalmente.






