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viernes, 29 de marzo de 2013

Desayuno a Base de Superalimentos

Hoy os traemos una vídeo-receta de un desayuno que tiene muy buena pinta, y que contiene varios Superalimentos como el huevo de corral, tomate, cebolla y aguacate. Lo he encontrado buscando recetas para cocinar con la grasa de coco, que estoy probándola tras haber leído que es beneficiosa para la salud y el otro día conseguí por fin encontrarla en un supermercado chino a buen precio. Esperamos que os guste!






viernes, 15 de febrero de 2013

Tomate cocinado, mantiene sus propiedades

Como bien sabéis, el tomate es un Superalimento, por sus increíbles propiedades y beneficios para la salud, al ser rico en antioxidantes, vitaminas y minerales.

Lo que muchos no saben es que el tomate es de los pocos alimentos que conserva todas sus propiedades al cocinarlo y envasarlo. Normalmente, en el proceso de cocción y envasado, las frutas y verduras pierden muchos de sus beneficios, pero no es así en el caso del tomate. Es por ello que, además de considerarlo un Superalimento, le vemos una aplicación practiquísima para el día a día de cualquier hogar.

Se puede comprar con total tranquilidad tomate triturado crudo envasado... que será casi igual que tomarlo fresco. Y podemos cocinar el tomate en salsas que lleven cebolla, y posteriormente congelarlo o, envasarlo al vacío a través de un baño maría y se conservará en perfectas condiciones.

Si hacemos salsa de tomate casero de esta forma será tan sano como comerlos fresco, con la diferencia de que es muy cómodo y de que tiene muchísimo más sabor para pistos, salsas, arroces, etc. 

Además, como bien sabéis, la cebolla y el ajo, que son perfectos complementos para una rica y sabrosa salsa con tomate, también son Superalimentos, al igual que el aceite de oliva. Por ello una salsa de tomate casera, con estos ingredientes será un alimento perfecto para infinidad de recetas, que además de sabor nos garantizará una buena salud a largo plazo.

Por último, resaltar que tanto el tomate, como la cebolla y el ajo son alimentos con muy pocas calorías. Y podemos tomarlos con mucha tranquilidad al saber que no nos harán engordar. 

En cualquier caso, en nuestro libro detallamos cuáles son las cantidades más óptimas y cómo prepararlos para sacar el máximo partido de este gran Superalimento.











jueves, 17 de enero de 2013

La importancia de masticar bien y comer despacio


Hay pequeños detalles que apenas cuestan esfuerzo y que pueden conllevar un gran efecto. Hoy os vamos a hablar de uno de dos de ellos: masticar bien y comer despacio. Aunque pueda parecer el enunciado más simple e inútil del mundo, os aseguramos que su impacto en vuestra salud y, sobre todo, en vuestra dieta (especialmente si queréis adelgazar) va a ser definitivo.

Muy poca gente le da importancia a estas dos cuestiones, pero cada vez son más los médicos y nutricionistas que hacen énfasis en ellas, por los siguientes motivos:
  1.  Masticar bien hace que la comida llegue al estómago en un perfecto proceso de disolución en el que los dientes y la saliva han trabajado lo suficiente para que el estómago y las enzimas del mismo apenas tengan que hacer esfuerzo para procesar los alimentos. Esto es una inversión buenísima en nuestra salud, puesto que, al igual que ocurre con el corazón, pulmón y resto de órganos, cuanto más sobrecarguemos el trabajo de los mismos, menos nos durarán en buen estado. Utilizar los órganos digestivos de modo adecuado y no abrumarles de trabajo hacen que estos duren más y que lleguemos a la vejez con muchos menos problemas digestivos.
  2. En general, tanto comer despacio, como dar tiempo a que nuestra boca mastique provoca que la comida entra al organismo lentamente. Esto es fundamental porque si le damos a nuestro cuerpo toda la comida de golpe, haremos que la glucosa entre en sangre muchísimo más rápido y esto, además de ser perjudicial porque nos obliga a producir insulina, que es un esfuerzo extra de trabajo para el páncreas, supone aumentar la probabilidad de que todo lo que ingerimos se convierta en grasa. Cosa que no ocurre si comemos despacio. Lo ideal es que no tardemos nunca menos de 20 minutos en comer toda la comida. Y si podemos tardar 30 o 40 minutos, mejor.
  3. Por si esto fuera poco… otro dato importante es que el cerebro humano nos da sensación de apetito  más en función del “tiempo” que de la cantidad de comida que tomemos. Es decir, que al margen de lo que comamos, la sensación de “hambre” la tendremos durante unos 20 o 25 minutos. Este dato es muy interesante, porque sabiendo esto desde el principio… sólo por comer despacio y hacer unos pequeños descansos de 5 o 10 minutos entre plato y plato… podemos acabar comiendo mucho menos, sin apenas hacer esfuerzo y sin que sintamos que estamos privándonos de nada. También siguiendo este principio tiene mucho sentido que empecemos comiendo los alimentos más sanos y con menos calorías al comienzo de cada comida (por ejemplo gazpachos, ensaladas y verduras) y dejemos para el final los “caprichos” o infracciones, como la pasta, o los dulces. Algo que recomendamos, es tomar un gazpacho (que contiene tres superalimentos: tomate, ajo y cebolla), 15 o 20 minutos antes de la comida. Esto reducirá enormemente nuestro apetito (porque además, debido a la fibra y la cantidad de líquido supone una comida tremendamente saciante), y nos permitirá comer menos cantidad en el resto de la comida. 

viernes, 7 de diciembre de 2012

El Efecto De Los Carbohidratos Rápidos (Parte 2)


En el anterior post explicábamos el efecto que causan los carbohidratos rápidos en el organismo después de ingerirlos. Estos carbohidratos son:
 
  • Azúcar
  • Cualquier alimento azucarado
  • Arroz blanco
  • Pasta blanca
  • Cereales refinados
  • Harinas blancas refinadas
  • Pan blanco
  • Empanados
  • Rebozados
  • Patatas


En cambio, la glucosa que necesitan nuestro cuerpo y nuestro cerebro la debemos obtener a partir de carbohidratos lentos, como:
  • Tomate
  • Fruta
  • Legumbres

Estos alimentos liberarán la glucosa en sangre tardando más tiempo, por lo que la secreción de insulina no será tan pronunciada, por lo que nuestro cerebro no se quedará sin combustible, produciéndonos sueño. Esto se debe al bajo índice glucémico que poseen, a causa de su bajo contenido en carbohidratos y su alto contenido en fibra.

Para aquellas personas interesadas en la pérdida de peso, es importante saber, que una cantidad excesiva de glucosa en la sangre (producida por ingerir un carbohidrato rápido) produce la aparición de una cantidad muy elevada de insulina, y si también hay grasa en la sangre, la insulina la almacenará directamente en nuestros depósitos de grasa, haciéndonos engordar. Esto quiere decir, que debemos evitar ingerir los carbohidratos rápidos siempre que podamos, y cuando no, que sea en cantidades moderadas, pero sobre todo, nunca acompañados de grasa, ya que esto nos hará engordar aunque no estemos comiendo más calorías de las debidas. A causa de este efecto, los pasteles por ejemplo, hechos de azucar con mantequilla y otras fuentes de grasa, es una de las cosas que mas engordan.

En el próximo post explicaremos estrategias desconocidas por la mayoría para minimizar el impacto de los carbohidratos en nuestro cuerpo, tanto para evitar el desfallecimiento como la ganancia de peso.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Azúcar y Glucosa



Tenía ganas de escribir este post por la cantidad de gente que me cuenta que come a menudo chucherías, dulces y demás (supuestos) alimentos azucarados porque “el cuerpo les pide” o porque “necesitan” azúcar. Si bien, en muchos casos esa sensación de necesidad puede ser una falsa justificación para comer dulces, si que esconde algo de verdad detrás de todo ello. Pero para entender esto, primero debemos explicar la diferencia entre glucosa y azúcar de mesa.

Cuando comemos cualquier tipo de carbohidrato, este se digiere y pasa a la sangre en forma de glucosa, que también se le suele llamar “azúcar en sangre”, que es un término bastante confuso. La glucosa es la principal y más rápida fuente de energía de nuestro cuerpo, con ella movemos los músculos, órganos y sobre todo… ¡nuestro cerebro! Esto significa que ante niveles bajos de glucosa en sangre, podemos sentir desfallecimiento, sueño y poco rendimiento intelectual. Hasta aquí, totalmente cierto. Ahora bien, el azúcar de mesa, que se utiliza para hacer chocolates, golosinas, pasteles y bollos, es un tipo de carbohidrato, que como tal, se convertirá en glucosa en sangre. El problema del azúcar es que esto lo va a hacer de manera demasiado rápida, lo cual no es sano en absoluto y además nos hará engordar. Además, tiene muchas calorías desprovistas de cualquier nutriente, por lo que estamos ingiriendo algo que nos aporta energía pero que no nos alimenta, cuando siempre debemos buscar lo contrario, alimentos bajos en calorías y cargados de vitaminas, minerales y antioxidantes.

Por todo esto, debemos evitar siempre el azúcar y los alimentos que lo contienen. ¿Y qué hago cuando siento que necesito azúcar o dulce? Pues en ese caso, ya que puede ser que nuestro cerebro nos esté pidiendo un extra de glucosa, lo mejor será comer un alimento natural que contenga hidratos de carbono, como puede ser una fruta o un tomate. ¡¡Esta es una excelente ocasión para tomar un superalimento como puede ser la manzana, el arándano o el tomate!!

Algun@s os estaréis preguntando: ¿Significa esto que no puedo tomar nunca jamás chocolate? Lo primero, no hay prácticamente nada que no podamos tomar nunca, sino cosas que no pueden formar parte de nuestra dieta habitual. Es decir, podemos tomar chocolate de vez en cuando, pero si es algo que nos gusta mucho, para poder comerlo con frecuencia, nuestra recomendación es sustituirlo por cacao con stevia. Así combinaremos dos superalimentos que potenciarán nuestra salud, mientras disfrutamos del sabor de nuestro dulce favorito.